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07 de septiembre de 2013 • 21:17 • actualizado a las 21:23

El COI hace añicos el sueño de Madrid 2020 por cuarta vez

Sorprendente eliminación en primera ronda debido al interés de los lobbys de poder del COI, donde España no tiene voz ni voto. Magnifica presentación con protagonismo del Príncipe

  • Fermín de la Calle
    Madrid
 

Pasaba un minuto de las 21 horas en España cuando Jacques Rogge abrió el sobre por segunda vez en la noche, esta vez para desempatar y comunicar quién pasaba a la final con Tokyo. Nadie se esperaba jugársela con Estambul a esas alturas de la tarde bonaerense. Todos confiaban en estar en la final para escuchar a Rogge decir:"The Olympic Games 2020 goes to the city of Madrid". El deporte español, amenazado por la bancarrota de sus federaciones, y el país, hundido anímica y económicamente, apretaban los dientes haciendo suyo el "España necesita los Juegos" pronunciado por Juan Antonio Samaranch Salisachs. Y entonces Rogge ofreció el resultado que nadie esperaba: "94 participantes, abstenciones 0, nulos 0, 48 votos para Estambul. Madrid, eliminada".

Las ilusiones se desvanecían una vez más. El mejor proyecto y la mejor presentación servían de poco. El Comité Olímpico Internacional, organismo en el que se libran titánicas luchas de poder con una devastadora influencia marcoeconómica, volvía a hacer caso omiso al ámbito deportivo y estructural (como ya ocurrió en 2012, cuando Londres fue elegida con un proyecto virtual). Los lobbys de poder que manejan el COI, gobernados en la sombra por el jeque kuwaití Al-Sabah, tenían más interés en disputar en Europa los Juegos de 2024, los primeros de Bach, Bubka o quien suceda a Rogge el lunes. Y eso le ha costado caro a Madrid, un obstáculo en el camino.

La presentación confirmó el papel de favorita de la candidatura española gracias al buen hacer en el inicio de Juan Antonio Samaranch Salisachs, con un inglés fuído y convincente, y el final con el Príncipe Felipe tocando la fibra de los miembros del COI en inglés, francés y español. Entre ambos, una vez más, la inaceptable aparición del presidente Mariano Rajoy, en español y leyendo con un tono crispado, y el inglés deficiente de la alcadesa Ana Botella y el presidente del COE y la candidatura Alejandro Blanco.

Entre lo mejor, sin duda, los vídeos presentados por España, que dejaron claro el planteamiento de los Juegos de Madrid, apostando por un trabajo a largo plazo que se lleva haciendo durante años "porque Madrid tiene sentido" (con Antonio Banderas, Plácido Domingo y Alejandro Sanz) y convirtiendo la Plaza Mayor en la Plaza del Mundo. El mensaje se resumía perfectamente en las palabras de Samaranch hijo: "Nuestra candidatura apuesta por más cerebros y menos dólares". Queda en el terreno de lo anécdotico el "café con leche" al que Ana Botella invitaba a los miembros del COI.

Una intervención dinámica que se vio interrumpida por una tremenda tormenta que cortó la señal de televisión, impidiendo a España ver la intervención, entre otros, de Pau Gasol, que contó cómo se encontró un mensaje en el buzón de voz del Príncipe Felipe invitándole a participar en la candidatura, y luego describió como apostó por el baloncesto "en lugar de jugar al rugby, que era lo que suelen hacer los chicos en Sant Boi". En la ronda de cuestiones, España tuvo que afrontar dos preguntas sobre dopaje, de las que Alejandro Blanco salió airoso con firmeza y contundencia, y otra más tibia del Príncipe Alberto sobre el modelo de candidatura. La presentación, la tercera por sorteo, dejó una buena impronta en los miembros del Comité Olímpico Internacional, por ser la más dinámica y la más apasionada de las tres. Mientras España presumía de austeridad y globalidad, Tokyo sorteaba el tema de Fukushima apoyándose en las tecnologías y Estambul, que multiplica por diez el presupuesto de Madrid, abría las presentaciones con una puesta en escena lineal y clásica. Madrid comenzaba a ganar terreno.

Pero la noche acabó mal y demasiado pronto. Mal para España y peor para el deporte español, especialmente el minoritario, cuya supervivencia está en peligro. La razón de la eliminacion de España hay que buscarla en los altos despachos del COI, quizás en el del alemán Bach, favorito en las quinielas para suceder a Rogge que prefiere a Tokyo para luego llevar las de 2024 a Europa. Quizás a Berlín.

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