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20 de abril de 2013 • 20:44

El enfado de Sergio en El Saler

No ha tenido el mejor día y ha estado siempre serio. Y en el hoyo 16, explotó.

Sergio García, en El Saler
Foto: Getty Images

Sergio García, a punto de volver a ser top ten mundial, está en este Open de España como gran estrella. Muchos esfuerzos ha hecho la organización para que, diez años después, vuelva al gran torneo de su país. En El Saler todos quieren verle a él. Está cerca de casa, su gente le quiere, le anima, incluso le hace fotos que le enfadan.

Este sábado, sin ir más lejos, mientras Sergio trataba de no perder comba con los 20 primeros de la clasificación, el público se colocaba en los links del mejor campo de España para poder seguirle de cerca. Se encontraron con un Sergio de juego “peor que horrible” como así lo definió tras su vuelta de 70 golpes (dos bajo par) pese a que luego recuperó las buenas sensaciones en los últimos nueve hoyos. “Cosas mías”, dijo, sin dar mayor explicación. Y además, el aficionado al golf, o al menos a pasar un sábado al sol, se topó con un Sergio muy serio. Ni una sonrisa. Ni siquiera una de regalo. Le molestaba el ruido, el trajín detrás de los arbustos, el sonido de los móviles… Hasta su explosión en el green del hoyo 16. Se tuvo que salir de su stance, antes de patear para birdie, hasta en tres ocasiones. “Por favor, silencien los móviles y así me podrán hacer 3.000 fotos. Pero no se puede jugar así. Es imposible tirar un buen putt así”, dijo en voz clara. Luego, en el ‘canutazo’ ante los medios, concretó que él “también tiene un iphone” y sabe cómo silenciarlo.

Es indudable que el público de golf en España es inexperto. Hay mucho ‘no jugador’ que tiene su entrada y, con todo su derecho, acude raudo al campo para disfrutar del día. No tiene por qué saber que no puede hacer fotos y que, en teoría, sólo los fotógrafos acreditados pueden hacerlo y nunca antes de que el jugador golpee la bola. Ni tampoco que la concentración de un golfista en la rutina previa al golpeo es un porcentaje altísimo del acierto del golpe en sí. Se debería insistir en ello por parte de los muchos voluntarios y colaboradores que tiene la organización en este tipo de torneos.

Eso es tan cierto como que Sergio tiene todo el derecho a enfadarse. Esta situación no le pasaría nunca en Escocia, ni siquiera en Alemania o en Francia. Es cuestión de aprender a superarlo y acomodarse a un imponderable. A Sergio le cuesta mucho jugar en España y, lamentablemente, no se le pone buena cara. Juegue bien, mal o regular. De todos modos sigue siendo un ídolo, indudablemente el mejor golfista de este torneo y de este país al margen de que lo gane o no.

En el torneo, el escocés Mark Warren es líder con 8 bajo par. El primer español es Nacho Elvira con -2, en 15ª posición. Sergio anda 23º, un golpe por detrás. El domingo puede pasar cualquier cosa si en El Saler se levanta el viento de buena mañana.

Terra