El Cuentakilómetros
Una partida de póquer
Es la prueba en ruta del Mundial de ciclismo una de las carreras más complicadas de este deporte. No importa lo bien que se encuentre un corredor, ni lo mucho que haya preparado la carrera. A la hora de la verdad, el vencedor sale como resultado de una ecuación en la que se mezclan táctica, oportunismo, fuerza, y suerte. Cuatro variantes que otorgan el triunfo al que mejor sepa jugar sus cartas. Como en una partida de póquer. Aquí no hay pinganillos que valgan. Solo olfato e improvisación.
En el caso del combinado español, el seleccionador José Luis de Santos cuenta con cuatro ases para anotarse la victoria. Cuatro 'superclase' para llevarse el maillot arcoíris. Jefes de filas en cada uno de sus equipos, los cuatro podrían optar al oro por separado en cualquier selección, pero aquí deberán trabajar en equipo si quieren alcanzar el éxito. Solo uno de ellos podrá obtener la gloria eterna con ayuda del resto.
Una gloria que Óscar Freire ya ha saboreado en tres ocasiones. Por eso es el as de tréboles. El de Torrelavega tiene el récord de victorias en el Mundial junto al italiano Alfredo Binda y los belgas Eddy Merckx y Rik Van Steenbergen. En Valkenburg, Freire dispondrá de su ultima bala para lograr el ansiado cuarto triunfo y pasar a la posteridad. El circuito no le favorece, pero nadie puede descartarlo por su calidad y experiencia en estas citas. Ya mandó un aviso para navegantes en el mismo territorio, en la pasada Amstel Gold Race, donde rozó la victoria con un ataque desde lejos.
Siempre entre los favoritos y a las puertas del triunfo. El as de corazones, Alejandro Valverde. El murciano regresa después de tres años a una prueba en la que está predestinado a ganar desde su estreno con plata en 2003. Valverde tiene otra plata (2005) y un bronce (2006) y solo le falta el oro para redondear un excelso palmarés. A priori, es la gran baza para la selección española dadas sus condiciones y el trazado. Siempre que esté atento al corte definitivo, podrá imponer su clase y su gran punta de velocidad en el exigente final.
El as de picas corresponde a Joaquim Rodríguez. Al igual que Valverde, se encuentra en un gran estado de forma. Purito puede ser el tapado del equipo español si los demás solo se preocupan de vigilar las ruedas de Freire y Valverde. No tiene reparos en admitir que el recorrido le favorece. Tercero en el Mundial de Mendrisio en 2009, el de Parets del Vallés tiene dinamita en sus piernas para romper a sus rivales en la última subida al Cauberg. Desde ahí solo habrá 1,5 kilómetros para a la meta.
No es especialista en carreras de un día, ni en recorridos largos. Pero puede desempeñar un papel fundamental. Hablamos del as de diamantes, Alberto Contador. Un lujo para sus compañeros poder contar con la colaboración del reciente ganador de la Vuelta a España. Su función será la de tensar la carrera, llegado el momento, como en los Juegos de Pekín 2008. Sus opciones para medalla pasan por una escapada lejana, aprovechando el férreo marcaje entre los especialistas.
Samuel Sánchez y Dani Moreno, serán los comodines. El asturiano no ha podido llegar en las mejores condiciones por culpa de las caídas, mientras que el madrileño realizó una excelente Vuelta donde terminó quinto. Pablo Lastras (capitán de ruta) y Juan Antonio Flecha, los veteranos, serán los encargados de controlar la carrera junto a Jonathan Castrovejo. El rival ha cambiado, ya no es Italia. Bélgica con Gilbert, Boonen y Van Avermaet es el enemigo a batir. Ojo con Peter Sagan también. El otro adversario es el recorrido, duro y selectivo. Muy similar el de 1998. Hay Mundial.
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