publicidad
01 de julio de 2012 • 16:46

Silvia Balotelli, la madre que quería un hijo baloncestista

Balotelli dedica a su madre los dos goles contra Alemania
Foto: EFE
 

El mundo se preguntó quién era aquella señora blanca que hizo que Mario Balotelli mostrara una gran sonrisa y volara sobre las tribunas del Estadio Nacional de Varsovia después de los dos goles que concluyeron con el sueño de Alemania en la Eurocopa hace tres días. Silvia, la señora italiana que resolvió aceptar el desafío de adoptar al pequeño Mario con un año de vida, es la verdadera madre en el corazón del principal personaje del torneo que concluye este domingo, en Kiev, con España-Italia.

Roberto Mancini, uno de los pocos hombres en el mundo del fútbol que confió en Balotelli desde el inicio y en el auge de sus locuras, atribuyó justamente a sus padres el hecho de que Mario pudiera superar las polémicas de los últimos meses. "Es un mérito todo suyo y de su familia. Cuando se es joven, uno tiene cosas negativas dando vueltas, pero en un momento puede cambiar de dirección. Espero que la última noche (la del jueves) sea importante para su futuro", afirmó Mancini, técnico del atacante en Manchester City.

Abandonado por los padres biológicos ghaneses Thomas y Rose Barwuah, Balotelli creció en la pequeña ciudad de Concesio, muy cerca de Brescia, pero encontró en Silvia su puerto seguro. Su madre le dio contención, por ejemplo, cuando tuvo problemas intestinales y necesitó de cuidados médicos importantes. Fue quien lo incentivó a practicar deporte, aunque en verdad imaginaba otro destino. Preocupada con los estudios, veía en el baloncesto una gran oportunidad para que Mario continuara en el colegio.

Reprobado en sus primeras intentos de convertirse en jugador de fútbol, Balotelli bien podría haberse inclinado por aquel otro deporte, pero las primeras oportunidades finalmente surgieron. Los viajes, muchas de ellos con la compañía de Silvia, eran vistos por la madre como una oportunidad para el estudio. Junto a sus botines, Mario también cargaba los libros. De Geografía, Historia y Matemática, principalmente. El último jueves, los italianos percibieron así como el pupilo más querido de Italia aprendió a multiplicar.

"Hice dos goles porque mi madre estaba aquí. El domingo, mi padre también irá al estadio, entonces voy a hacer cuatro goles contra España", prometió. Fue sólo una de las frases destacadas de Balotelli: "No celebro los goles porque es mi trabajo. Sería como si un cartero festejara cuando entrega una carta", comparó. Y también dejó un lugar para las provocaciones: "Voy a invitar a Shakira para que vaya a Kiev. Así ella podrá ver lo que voy a hacer con su novio", afirmó sobre el zaguero español Gerard Piqué y la cantante colombiana.

Si es un sujeto sin límites, Balotelli también es una personaje de familia, afectuoso y fiel a los amigos. Todo eso lo aprendió con Silvia y sus tres hermanos, incluso Enoch, adoptado como él y que tiene acceso libre a la concentración italiana durante la Eurocopa. Hasta hoy, en Manchester, la madre mantiene el hábito de visitar a su hijo goleador y limpiar y organizar su apartamento. Es allí donde Mario muere de añoranzas de Concesio, un lugar al que suele ir en los momentos de descanso para comer pizza con los amigos de la infancia.

Tratarlo como un muchacho de 21 años fue, claramente, la estrategia adoptada por Césare Prandelli, semejante a lo que también suele hacer Mancini en el City. "Mario sabe que tiene calidad, pero no se puede dispersar tanto, la carrera no dura mucho tiempo. Prandelli ha hecho todo muy bien, porque los jóvenes a veces cometen errores", definió Mancini. A su vez, Prandelli llegó a decir: "El es solamente un chico y no es polémico. Estoy ansioso por saber qué sacrificios puede hacer un joven de 21 años".

"Esperemos que el domingo repita esa actuación. Aunque no sea con los goles, pero trabajando y jugando para el equipo como lo hizo contra Alemania", definió el ítalo-brasileño Thiago Motta en la noche del jueves. Con Silva y Franco en el Estadio Olímpico de Kiev, los italianos esperan que el sacrificio de Balotelli sea convertir cuatro goles. De él se puede esperar todo.

Terra Argentina