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Michael Owen: La última carrera de Golden Boy | Kick and Pass
Michael Owen: La última carrera de Golden Boy | Kick and Pass

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Michael Owen: La última carrera de Golden Boy

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Cuando un 30 de junio de 1998 en el Stade Geoffroy-Guichard de Sant-Éttiene, en los octavos de final del Mundial de Francia, la defensa argentina se congeló y un rayo de 19 años, con el esférico diabólicamente cosido al pie, les quebró eternamente hasta que Roa terminó recogiendo un esférico en llamas de su red nadie podía imaginar que aquel imberbe prodigio tendría una vida futbolística tan llena de luces y sombras. Inglaterra entera exclamaba por el mayor talento futbolístico desde Paul Gascoigne. 15 años después, aquel rápido joven, al que el fútbol encumbró y bautizo como Golden Boy de manera prematura, puso ayer fecha de caducidad a sus oxidadas carreras. “Es un gran orgullo anunciar mi intención de retirarme”. El próximo mes de junio Michael Owen, a sus 34 años, colgara las botas y dejara de golear. Se apagara el brillo de un futbolista que nació en la cima y murió como profesional entre los mortales en el banquillo del Stoke City tras una larga vida de oro, goles e interminables lesiones.

En Chester, cerca de Liverpool y Gales, creció Owen en una familia muy futbolera. Su padre Terry le inculcó su pasión por el balompié pero no le pasó el amor por el Everton, club en el que jugó el progenitor de Owen, ya que el joven Michael eligió a los ‘Reds’. Sin gran estatura (1,73m) ni físico, lejos del prototipo de delantero rudo y batallador del oeste de Inglaterra, Owen desarrolló desde la cuna su velocidad y su instinto goleador para sobrevivir en la selva futbolística. Dos cualidades que le llevaron a Anfield con 17 años.

Genio precoz y decisivo, desde que debutara asombró a todo el planeta futbolístico. El atacante alemán Karl-Heinz Riedle, que fichó aquel lejano verano de 1997 por el Liverpool, dijo la primera vez que le vio entrenar que era “increíble su velocidad, su visión y su remate para tratarse de un chaval de 17 años”.

Un 6 de mayo de 1997 Owen debutó en Selhurst Park ante el Wimbledon y marcó. The Kop estaba entusiasmada, veía en él al nuevo Keegan. Owen calcaba su juego, sus goles y su repercusión en el césped. Lideró a una joven hornada de talentos ‘Reds’ de la que salieron estrellas como Gerrard, Carragher, Heskey o Fowler. Goleaba en Anfield y con los ‘Pross’, siendo el debutante más joven de la historia de Inglaterra. 89 partidos, 40 goles, tres Mundiales y dos Eurocopas lucen en el historial de un jugador al que las lesiones cortaron cuando apenas había levantado el vuelo.

Unas lesiones que le respetaron en Liverpool. En el 2001 ganó con los ‘Reds’ las dos Copas inglesas, la Copa de la UEFA en la mítica final de Dortmund ante el Alavés y la Supercopa inglesa y europea. Cinco títulos y 24 goles que le valieron el Balón de Oro por delante de Raúl, y ser el segundo futbolista más joven en conseguirlo después de Ronaldo Nazario. Un premio que le encumbró cuando solamente tenía 21 años, cuando su carrera acababa de empezar. Un punto en el que Owen tocó techo y cayó.

Tras el oro del reconocimiento futbolístico de aquella pelota y el glamor de los títulos el fútbol de Owen fue languideciendo. Las lesiones musculares y de rodilla le lastraron, perdió velocidad y acabó en el banquillo de Houllier. Tras 297 partidos y 158 goles en Anfield fue traspasado al Real Madrid por 12 millones de euros. Suplente de lujo en su único año en el Bernabéu Owen completó junto a Zidane, Ronaldo y Figo el ataque de los ‘Cuatro Balones de Oro’ que sucumbió ante el Barça. Tras meses en el banquillo y 15 goles el Newcastle le repatrió por el doble que pagaron al Liverpool los blancos.

Sin la velocidad que le llevó a la fama pero con su innato oportunismo, Owen se convirtió en el líder de St James Park aunque sufrió el amargo trago del descenso con los ‘Magpies’. Cuando parecía que su carrera acabaría en las catacumbas del fútbol británico Ferguson le rescató, le llevó de suplente a Old Trafford y le regaló la Premier League. Un guiño del destino, ya que con los diablos rojos, el gran rival de su Liverpool, logró su mayor gloria colectiva en el epílogo de su carrera.

Tras Liverpool, Madrid, Newcastle, Manchester y Stoke, y vivir cuatro temporadas en el banquillo, el fin. “He sido muy afortunado durante una larga carrera que muchos jugadores jóvenes que empiezan solo podrían haber soñado”, dijo ayer tras anunciar su adiós el próximo verano. En el Brittania Stadium verán el último gol y la última carrera de Golden Boy. Disfrutarán con cuentagotas de los últimos coletazos de un futbolista que toco la cima con 21 años, que enamoró al mundo un 30 de junio de 1998 en Sant-Éttiene y que durante toda su carrera fue perdiendo el brillo de su juvenil éxito.

Jon Prada Jon Prada

Jon Prada

El fútbol inglés comenzó con el kick and rush (patea y corre), se enfrentó al passing game (juego de pase) y ha desembocado en un fútbol mezcla de sus cosmopolitas visitante. Jon Prada nos descubre la nueva Premier.



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