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George, The Best | Kick and Pass
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Kick and Pass

George, The Best

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Hace cincuenta años nació un mito en Old Trafford. Mientras en la vecina Liverpool los Beatles cambiaban la música, un joven norirlandés de 17 años, con su melena al viento, saltaba al césped y debutaba en la élite. Desde aquel día, George Best se convirtió en el quinto Beatle, en el icono de una generación. En una estrella del fútbol y del pop. Su genio y su carácter autodestructivo se mezclaron fuera y dentro del césped. En los bares consumía toda la riqueza que ganaba en los estadios de Inglaterra y de Europa. El 14 de septiembre de 1963 el Teatro de los Sueños vivió algo más que un partido ante el West Bromwich Albion. Hoy, en el choque que el Manchester United ha disputado frente al Crystal Palace, se ha cumplido medio siglo del debut de un genio díscolo y brillante. Old Trafford ha coreado su leyenda.

Sir Matt Busby, el gran mánager de los diablos rojos junto a Sir Alex Ferguson, había recibido dos años ante un telegrama de Bob Bishop, ‘scout’ del Manchester United, relatándole que había “descubierto a un genio” en las calles de Belfast. El Glentoran le había expulsado por ser “demasiado pequeño y liguero”, pero Busby vio en él una calidad y una arrancada mortal. Pulió un diamante en bruto hasta transformarlo en el primer futbolista estrella de las Islas Británicas.

“Trabajaba duro en la cancha, retrocedía a defender si hacía falta. Si perdía la pelota, era un insulto personal  y la quería recuperar. Sí señor, me fastidiaba mucho que me la quitaran porque era mi pelota”. El esférico era de Best. Lo cosía a su pie y dibujaba con él conducciones y regates eléctricos y centros y goles de bella factura. Era el ‘Garrincha de Belfast’, un extremo imparable que rompía caderas al mismo ritmo que asistía a sus compañeros y batía a los porteros rivales. Era un futbolista musical, un talento artístico que no respondía ni a leyes ni a lógica.

Durante once temporadas vestido de rojo fascinó al fútbol mundial con 137 goles e innumerables jugadas y recursos. Formó junto a Bobby Charlton y Dennis Law la ‘Santísima trinidad’, una delantera imparable que coronó en Wembley, en 1968, al Manchester United como rey de Europa. Los tres lucen en los aledaños de Old Trafford inmortalizados para siempre en bronce. La Copa de Europa lograda ante el Benfica de Eusebio fue la cima de Best. Ese mismo año logró el Balón de Oro gracias a su actuación ante los portugueses y a su gran temporada con los diablos rojos. En la prórroga, con 1-1 en el marcador, controló el balón, dejó atrás a un defensa y sentó al portero antes de marcar y celebrar su excelencia.

Sin embargo, su arte en el campo se ensuciaba con sus excesos fuera de él. El alcohol y las fiestas tenían más peso en su vida que los goles y las asistencias. “Gasté mucho dinero en alcohol, mujeres y coches. El resto lo desperdicie”. Esa frase resumió la vida de Best. Licor, fiestas hasta altas horas de la madrugada y líos de faldas marchitaron la carrera del primer gran icono del Manchester United y del fútbol inglés. En una época en la que el balón no conocía el césped, Best lo bajó, lo mimó y lo sedujo para que le diera todo lo que él quería. Fue el primer gran extremo que dio lustre al número 7 que heredaron Cantona, Beckham y Cristiano Ronaldo en Old Trafford y al 11 que luce ahora Ryan Giggs.

Como el mago galés y Gareth Bale, Best no pudo lucir su clase a nivel internacional. Dejó destellos con Irlanda del Norte pero nunca jugó un Mundial. Y cuando su país lo alcanzó, en España 1982, el alcohol ya había atrofiado su fútbol.

Su estrella se apagó y Best coleccionó equipos (hasta 16) mientras desfiguraba su mito. Colgó sus botas de porcelana en 1984 tras 470 partidos y 179 goles. Problemas con la justicia, un intento de suicidio, sanciones y declaraciones altisonantes, en las que atizó a Pelé, Beckham y Gascoigne, entre otros, empañaron su brillo sobre el césped.

Enfermo, tras un trasplante de hígado y consumido por sus excesos, el 25 de noviembre de 2005 dejó el mundo George Best postrado en la cama de un hospital de Londres. Su funeral paralizó Belfast e hizo llorar a Old Trafford. Murió la persona pero no su fútbol. Sus carreras, sus regates y sus goles son eternos. Para el Teatro de los Sueños George será siempre The Best. 

Jon Prada Jon Prada

Jon Prada

El fútbol inglés comenzó con el kick and rush (patea y corre), se enfrentó al passing game (juego de pase) y ha desembocado en un fútbol mezcla de sus cosmopolitas visitante. Jon Prada nos descubre la nueva Premier.



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