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26 de marzo de 2013 • 23:01 • actualizado a las 23:40

Pedro sella el billete de España para Brasil en París (0-1)

El gol del canario dio el triunfo a la Roja. Monumental partido de Xabi Alonso y sobresalientes Monreal y Valdés. Francia tuvo ocasiones claras en las botas de Ribery. España ya es líder de grupo a falta de tres partidos (Bielorrusia, Georgia y Finlandia).

  • Fermín de la Calle
 

España realizó en París un ejercicio de fe, de estilo, de coherencia. La Roja reivindicó el fútbol de posesión como el camino más corto a la victoria. Reunió alrededor del balón a un grupo de futbolistas de excelente pie entre los que destacó Xabi Alonso, magnífico en la interpretación y lectura del juego. Francia fue un rival digno, afilado y joven. Una Selección que compite intensamente, pero a la que aún le falta fútbol para discutir a España su reinado. Un gol de Pedro certificó el pase oficioso a Brasil para defender su cetro mundial. Pero fue de nuevo su sentido asociativo alrededor del balón el que le dio ese aire aristocrático que lo eleva a las más altas cimas de la historia del fútbol.  

Si Finlandia perpetró la forma de defender más numantina atrincherándose en su área, Francia apostó por alejar a España de Lloris adelantando la línea 40 metros para congestionar el mediocampo, centro de creación del juego español. De las muchas formas de defender que existen, Deschamps eligió la más digna y audaz. El hecho no inquietó a los de Del Bosque, que en el primer balón profundo situaron al debutante Monreal en la línea de fondo tras un pase quirúrgico de Iniesta. El del Arsenal sirvió atrás con su tobillo de goma y Xavi falló una ocasión clamorosa llegando desde la segunda línea.

Francia tejió una red defensiva en el medio tratando de achicar espacios a Hernández y a Alonso. Ante eso, Xavi adelantó unos metros su posición y Xabi los retrasó escalonándose. El madridista enlazaba de primeras con Pedro, Iniesta y el propio Xavi, salvando la línea de presión. Con metros a la espalda de la defensa, Xabi alternó pase largo y corto, obligando a recular a la zaga gala. Paciencia y posesión.

Foto: Getty Images

Su veloz contragolpe apenas servía a Francia para acumular disparos lejanos. Con Cabaye más ocupado de cerrar que de crear, era Valbuena quien se tiraba al medio para enlazar con Ribery y Benzema. En España destacaba la clarividencia de Xabi, que en cada pase ganaba metros. La horizontalidad de Xavi alternaba con la verticalidad de Alonso desquiciando a una Francia que comenzaba a mostrar su perfil más áspero. Una tarascada grosera de Jallet lastimó a Iniesta con la connivencia del húngaro Kassai, que ni siquiera amonestó al lateral del PSG. Segundos después obviaba un discutible penalti de Lloris a Pedro.

El partido se ensució, lo que distrajo a los españoles y reactivó a los galos. Entonces Valbuena convirtió un balón perdido en un pase exquisito que plantó a Ribery ante Valdés, quien resolvió el desafío a su favor evitando el primer gol local. Corría el minuto 39 y pese a que ambos podían mostrarse satisfechos con su rendimiento, los galos mantenían un empate con sabor a triunfo. Al descanso se llegó con la sensación de partido abierto y grande. España tenía fútbol, pero Francia tenía gol.  

Paciencia y determinación

Con los extremos franceses replegados como volantes en labores defensivas, los espacios se reducían ante los ojos de Alonso y Xavi. Un par de balones parados fueron solventados con determinación por un Valdés notable. Pasaban los minutos y España sólo aceleraba su juego cuando intervenía un Xabi Alonso celestial. Iniesta dispuso de un disparo que Lloris salvó con una mano decisiva cuando Del Bosque llamó a capítulo a Navas. Pedro lo vio de reojo y pareció entender que era su última oportunidad.

Foto: Getty Images

En el enésimo pase cruzado a la espalda de Jallet, el talón de Aquiles francés, apareció poderoso Monreal, que clavó su centro en el corazón del área pequeña, hacia donde Pedro se lanzó a tumba abierta para rematar un balón que Lloris no pudo sacarse de encima. Una jugada eléctrica dejaba tocada a Francia, obligada a presionar más arriba y regalar espacios a Navas, Pedro e Iniesta, los puñales de Del Bosque. España cambió el set up del GPS y comenzó a defenderse con la pelota en los pies.

Deschamps afiló el perfil del equipo, con Menez y Ribery en banda, Valbuena en la creación, Pogba y Matuidi llegando desde segunda línea y Benzema en punta. Un dispositivo ofensivo de primer nivel, pero ésteril si el balón seguía en  pies de la Roja, esta noche más que nunca. Francia, como en el Calderón, mostraba su cara más fiera en los minutos finales. Pudo empatar Varane, a la salida de un córner, pero Monreal, espectacular en defensa y ataque, salvó los muebles. 

Entonces Pogba decidió arruinar las opciones de su selección demostrando su bisoñez al ver dos amonestaciones innecesarias seguidas en un minuto. Una inferioridad que sumada a la aparición de Cesc dormía el balón a pies de los españoles. Benzema se marchó en medio de una pitada monumental instantes antes de que Ribery dispusiera de otra ocasión clara.  

Y entonces Arbeloa mostró de nuevo su cara más pandillera, su arrogancia en una falta innecesaria porque llegaba Piqué al corte. La falta, al borde del área, la sirvió deliciosamente Valbuena, pero el remate fue milagrosamente salvado por Valdés. La actuación del barcelonista demuestra la buena salud de la portería española tanto como evidencia la mediocridad de los laterales derechos la indiscutible titularidad de Arbeloa.  

El partido murió con Busquets metido en tareas ajenas a su naturaleza, encarando a Lloris. Los pelotazos postreros de Francia no se tradujeron en nada productivo para los intereses de una selección que dará que hablar cuando sus poderosos jóvenes ganen jerarquía y experiencia. Pero hoy por hoy España es superior, porque nadie regala los galones y esta Selección defiende el cetro mundial y europeo con el balón en los pies y la cabeza alta. 

Francia: Lloris; Jallet (Giroud 91'), Varane, Koscielny, Clichy; Pogba, Cabaye (Menez 69'), Matuidi; Valbuena, Benzema, Ribery (Sissoko 82').

España: Valdés; Arbeloa, Piqué, Ramos, Monreal; Busquets, Xabi Alonso, Xavi; Pedro (Cesc 75'), Villa (Navas 60'), Iniesta (Mata 92').

Gol: 0-1 (58') Pedro 

Árbitro: Viktor Kassai (Hungría). Expulsó a Pogba por doble amonestación (76' y 77'). Amonestó a Xavi (32'), Cabaye (53'), Matuidi (68'), Cesc (77'), Arbeloa (85')
Estadio. Stade de France (París)

Terra